Cristina Noemí Tapia-Peras y Manzanas

 Siempre me llamó la atención la forma en que el cerebro ordena los recuerdos. Cómo los jerarquiza, a cuáles otorga más valor y cuáles directamente descarta o ignora.


Así, de mi infancia recuerdo pocas cosas.

Fue una tarde. Te lo venía pidiendo desde hace tiempo, y por fin ese día te convencí, o te "convencieron". Lo importante es que dijiste sí, y allá fuimos las dos, yo feliz, vos, resignada: me ibas a enseñar a andar en bici.

Me diste una rápida clase teórica que incluían palabras como coordinación y concentración, muy ajenas para mis ocho años.

Empezamos. Yo, muerta de miedo, intentaba hacer todo lo que me decías lo más rápido posible.

Ibas detrás mío. Animándome. Sosteniéndome con tu paciencia de adolescente y tus ganas obligadas.

Para hacer más interesante el proceso propusiste que "pera" significaría ir hacia la derecha, y "manzana", ir hacia la izquierda. La verdad yo no terminaba de entender qué tenían que ver las frutas con aprender a andar en bici, pero a esa edad la palabra de una hermana mayor es sabiduría pura.

Y así, entre peras y manzanas aprendí a avanzar manteniendo el equilibrio. Siempre sintiéndote cerca, sabiendo que me sostenías.

De a poco me fuiste soltando, pero yo sabía que estabas ahí.

Si me tambaleaba, me ayudabas a enderezarme, y seguíamos.

Estuvimos bastante tiempo, y puede que hayan sido dos, tres o más sesiones. ¡Pero aprendí!

A veces todavía necesito que me griten "pera", o "manzana", para saber hacia dónde pedalear, hacia dónde dirigir mi equilibrio tan costoso, junto con la coordinación y la concentración, que ahora sí sé qué significan.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Maria Antonia Jaime-Mi madre

Estela Alvarracin-Despliego mis alas

Narda Ludueña-Buscando..