María del Milagro Ortiz Mayor-Sentándome a escribir...
Sentándome a escribir… Alienada, torpe…apenas si logro encontrar la manera de escapar de mí misma y por fin ser esa otra de mi escritura. No espero ayuda para hacerlo, sin embargo, hay días como hoy, que fantaseo con estar poseída por Alejandra, por Clarice, o acaso por Mario, Julio o Gabriel…hombres y mujeres que conocí por su tinta, por sus letras impresas y acomodadas de tal modo que mis insomnios dejaban de ser incómodos, para convertirse en ansiados encuentros clandestinos con la palabra. Palabra que es la de otros, y que empezaba a ser mía. Cuerpo mío tatuado de palabras, y que gracias a ellas no supo jamás de silencios incómodos ni de soledades mudas. Soy por los otros que hablaron y escribieron de mí y para mí. La alienación (o la locura) por la que transcurro a veces (muchas veces, casi siempre en realidad), no es más que el estado natural en el que he aprendido a estar-en-el-mundo… sintiéndome parte de él, y a la vez, fuera. Si la locura tiene que ver con el locus, con ...