Jesica Suparo -La herida imposible.
Solamente nos queda la herida imposible
de los años y las luchasla mirada al frente la sonrisa escueta.
Las manos abiertas ásperas de todo darlo
de parar el viento con las palmas
de poner el corazón ahí,
abierto.
.
Yo lloré con mis mujeres
yo
escondí la cabeza en la vergüenza
de haberlo permitido todo.
La violencia no es la misma
la rabia brota por los poros
por el pecho, por los dedos
por el útero pecha la impotencia hecha fuego.
Yo lloré con mis mujeres,
nosotras no tenemos más objetivo
que el mundo entero.
Todo o nada.
El mundo o nada
igual que el amor,
todo o nada.
Nuestro canto será épico.
El miedo que les da
que podamos sacar vida de adentro nuestro
incluso estando muertas
el miedo que les da
que
como brujas
estemos vivas después de muertas.
Nuestro canto será épico.
Nuestras melodías nuevas serán la venganza
de la aparente minoría
esa que se hace trenzas con los recuerdos
para correr más rápido
para pegar más fuerte
para gritar más alto
para amar más todavía.
Mis mujeres y yo
amaremos siempre la vida
amaremos la libertad
mis mujeres y yo
lloraremos lo que haga falta
para inundarnos de vida
incluso cuando ya no estemos. .
Enseñaremos a nuestros hijos
que nuestro canto fue épico.
Que paramos al viento con las manos
que la tiranía sucumbió ante lo inevitable
que amamos sin parar
que gritamos más alto
y corrimos más rápido
Para que ellos solo pudieran ser
libres
y amar.
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