Sara Mercedes Manghesi - Certeza
Certeza
A la mañana siguiente se levantó con la certeza de su soledad y con una enorme sensación de paz. Ella se había ido llevándose sus cosas, sin discusiones.Ese día y en los sucesivos, él intentó reocupar los espacios. Desparramó sus perchas y sus zapatos en todo el placard, pero no pudo eliminar el perfume. Puso almohadones nuevos en el sillón del living, pero ninguno entraba justo en los lugares hundidos. Decidió no comprar nuevas tazas de café. Abría la alacena y le molestaba el estante vacío. Y así con todo: el perchero, la banqueta del cuarto, el mueble del baño.
Al décimo día sacó al patio la mesa ratona, desierta de portarretratos y de adornos, antes de echarse a la cama a llorar.
No quiere que vuelva.
Solo quiere que en verdad se vaya.
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