STELLA MARIS MORALES-HACERME SABER QUE ESTÁS BIEN
A medida que nos aproximamos, desde la ventanilla del auto puedo ver tres o cuatro ómnibus estacionados de manera desordenada, orillando una larga vereda, aparentemente es el lugar de llegada; algunas personas aguardan impacientes a que descarguen sus equipajes de las bauleras; “¡Ya llegaron!”, casi grito, me inquieta que nos hayamos demorado, que estés esperando; mientras buscamos un lugar donde detenernos, te descubro sentada a una mesa en la vereda de lo que supongo es un bar; primero veo tu perfil y luego, cuando giras la cabeza para atender a la mujer que te acompaña, veo el cabello corto y suave que cubre apenas tu nuca; hay otras mujeres rodeando la misma mesa, hablas con ellas; sonríes y se te nota contenta, como cuando el viaje ha sido bueno, de tu agrado, como cuando has conocido a personas impensadas, como cuando has hecho nuevas amigas; te imagino deseosa de contarnos, anhelante por maravillarnos con lo que te ha deslumbrado.
Despierto, pero no abro los ojos, los aprieto para retener el espejismo, la ilusión de tu presencia, para seguir contemplándote; al cabo todo comienza a esfumarse, pero aun todavía busco guardar los vestigios.Y te digo gracias, muchas gracias por presentarte en mi sueño y hacerme saber que estás bien.
Lo has hecho antes, en otros sueños; no siempre con tanta nitidez; a veces no te veo pero presiento que estás presente, otras solo escucho tu voz, que me acaricia, aunque (¡Ay, mamá, eres incorregible!) me reprendas…
Comentarios
Publicar un comentario