Amalia del Carmen Ibarra-LA MALINCHE.
El indio nahuatl, ebrio de mezcal, yacia a mi lado despues de haberme violado.Me sorprendió en el escondite del monte ,me dominó y me poseyó, luego se durmió ptofundamente pero mi pulso no tembló cuando le hundí su propia daga en el pecho.
Huí cruzando el monte y llegué al caserio rapidamente,conté a los indios que dormian en la ranchanda y los escuché hablar en lengua maya tramando la emboscada a los españoles.Emprendí rapidamente el regreso.En el fuerte,oteando el horizonte, me esperaba mi hombre.Su casco y su traje refulgente no dejaba atravesar ni la obsidiana.Era inmortal y poderoso cuando montaba la bestia de cuatro patas llamada caballo.Salió a mi encuentro,me alzó en vilo y me montó en la bestia con él.
Ya en el fuerte, mis ojos se volvieron agua y él bebió de ellas beso a beso.Le conté rapidamente en español las noticias.Hernán no hablaba el maya,lengua del Imperio Inca que queria conquistar.
Supo de la emboscada y ordenó a sus hombres mediante un astuto plan ayudado por mi, su lenguaraz.Al llegar la noche me envolvió en sus brazos y nos amamos hasta el amanecer.
Desperté cuando Hernán Cortez ya habia partido a la batalla y vi sobre el lecho un par de huaraches de reluciente oro macizo.La noche anterior habia restañado las heridas de mis pies con el oro de sus besos y prometió curarlos para siempre de las espinas y las cenizas del volcán. ¡ ése era mi hombre y yo su mujer!.
A su regreso de la guerra le contaré que su Malintzin llevaba en su vientre un hijo de él.
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