Dora Isabel Anunciata Bianco - Luz

 Abro la ventana, sin miedos y sin pudores.

El aire de la mañana renueva el de mis pulmones.
Un rayo de sol descubre alguna telaraña y el polvo acumulado en los rincones.
La luz me convoca a sacudir con fuerza, a reordenar espacios, a desechar lo que pesa, a apuntalar lo que se derrumba. Y sacudo, ordeno, limpio y reconstruyo. Todo vuelve a brillar. Y es mi esfuerzo, mi decisión, mi convicción y la luz que entra por la ventana.
Voy hacia la luz, voy a cerrar la ventana y entonces… me reclama el exterior con gritos y cantos, con trinos y el aroma del verde. Me asomo, me sonrío y… salto! - ¡están llegando mis nietos a casa!
Pronto habrá nuevas telarañas y polvo y desorden y nuevamente abriré la ventana, sin miedos ni pudores.

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