Erika Fernanda Diaz -Silencio
Silencio...
Siempre presente, la ausencia no es parte de él, no existe el tiempo, ni la sombra logra acecharlo ni el ruido espantarlo.La noche y la soledad, son la mejor de las compañías. Mientras que mi mente a veces siente calma, otras melancolía y temor de escucharlo. Sentir que aturde y enloquece a mis demonios, esos con los que aprendí a convivir según pasan los años.
Esta allí, lo escucho, aunque los demás no puedan, él está allí, aunque camine miles de kilómetros, encienda todas las luces de la ciudad o viaje al sol… sigue presente.
Le pregunto temerosa -¿Qué deseas de mí? ; y no responde, sigue como si nada. Cuando pierdo el miedo y los ruidos, voces, recuerdos, pasiones, llegan, se instalan de a uno y discuto, lucho y lloro con cada sentimiento, emoción y lamento. Él… sigue…
Puede ser el silencio el más abrumador de todo lo existente, necesario en ocasiones , después de todo, siempre es importante un minuto de silencio, porque no de no ser así, no apreciaríamos los sonidos del viento, la dulce voz de un niño, el cantar de Ángeles el latido del corazón… Silencio, que se vuelve ruido, voz, locura y calma, según se lo viva, se lo experimente o se lo escuche…
Se acerca la noche, él llega, se instala en mi, debo reconocer que es la relación más duradera que he tenido en los años, la madurez llega de distintas maneras, y saber disfrutar del silencio, es placentero hasta en el mismísimo infierno.
El llanto desgarrador y mi Cruz de lamento, son en silencio, se reflexiona, se ama y se olvida también en silencio; no es tan cruel convivir con él o saber que está allí, aunque tu no lo sientas como yo lo siento…
Almita bohemia.
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