Graciela Fandi-Sin vos
Sin vos
Dios está en la luna en el desierto y soy piedra cóncava que ahueca el loco amor rojo. ¿En la de Valencia o con su aspecto irradiando? Ese día lo supe. No quise dormir casi. ¿Cada vez que dormimos morimos un poco? Sentí gente adentro de mi panza habitándome. Ser casa ser horas ganadas para un arco iris que crece en mil colores y mil diapasones de música sacra y voces que reptan hacia adentro. Y llegó el día en que esa mirada pequeño mío fue para toda la vida y quedaste en el centro de mis ojos y justo en ellos. Uno dos tres los cierro y tantas veces lo hago como misterios nos habitan.
Parir hijos.
Partirlos sin querer.
Verlos partir.
No hay silencio que se escuche más hondo. ¿Adónde vas? Quiero ver. Seguir jugando. Rígida me quedo en mi envase. Te espero. Infinito.
Amurallaría mi piel contra el viento para pegarme y volverme a pegar y que me lleve con vos. Tiemblo caireles de miel de mis ojos casi gotas derrumbadas y no estás y no puedo habitarte desde mis manos. Y quizá bajarás renacido con Dios como testigo mío alta en el cielo recuerdo. Esa flor que se hizo negra de tanto polvo ya. El calor que no siento está abajo tierra muerta que descendió para cubrirte oscuro. Carne de mi carne suave livianita y casi translúcida que te volviste aguja y catarata y naufragio y quiebre para mí. Y vos definitivamente vos ¿me encontrarás?
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