Maria Antonia Jaime-El amor de mi vida
¡No te vayas, no es tarde!.
Le dije con los ojos nublados por las lágrimas.
Perdóname, no volveré a ignorarte,
ni a despreciarte delante de otros.
Voy a cambiar
y aprenderé a valorarte, a ponerte en primer lugar.
Te serviré la mejor porción y te daré el mejor plato,
ese que guardo para las visitas especiales.
¡No es tarde! ¡Volvamos a comenzar!,
como cuando confiabas en mí,
como cuando prometía que iba a hacer realidad tus sueños,
¡Vamos a ser tan felices! prometí arrepentida...y lloré como hacía tiempo no lo había hecho.
Al secarme las lágrimas me miré nuevamente al espejo.
La anciana me miró con reproche.
Haciéndome notar que
en mi carrera por complacer a los otros,
me había olvidado de mi.
No podía volver jamás a ser la que era.
¡la vida se me escurríó, infeliz, ingrata conmigo misma,
mirándola pasar; como desde una vidriera!.
Comentarios
Publicar un comentario