Metamorfosis- Ana María Roda

 Pequeñita mía, mi niña interior, siempre aislada, solitaria, escondida en las ruinas de tu dolor, con tus emociones estrujadas y hecho de trocitos de vidrio tu sangrante corazón. Una culpa colosal inunda tu almita herida, es la culpa de haber nacido, de existir en este mundo que te resulta desconocido, porque no hay maldad en tí, sólo anclado dentro tuyo un tremendo desamor. Pero con humildad entiende a aquellos que en tu infancia no supieron cómo amarte, ellos no pudieron brindarte lo que su espíritu ignoraba y no supo cómo gestionar. No los juzgues, perdónalos con la grandeza y la sabiduría de quien comprende que de ese modo te perdonas a tí misma. Los liberas y te liberas... Y hoy me visitas una vez más, porque estás triste y con ojitos suplicantes buscas que te abrace fuerte y que quiera no soltarte más y yo, yo parada frente a tí mirando esos ojos tuyos llenos de rocío de noches de insomnio en mis ojos quiero recordarte pura esencia perfumada por el tiempo que vives en mí, que aquí estoy para llevarte conmigo siempre que quieras venir y con un batir de alas de mariposa alejar los tormentos de nuestro corazón dañado y sanar y crecer y transmutar el miedo al fin por Amor.

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