Mónica Nieto-Mujer
Tu vientre emana vida.Vida que pares cada mañana, cuando el sol se asoma y, travieso, juguetea en tu ventana.
Vida que pares, cuando ofreces tus brazos como un puerto seguro y coloreas los muros con palabras transformadoras...cuando arrullas sueños con tu dulce canto y pincelas de esperanzas el futuro, aunque a veces el cansancio, amenaza con ganarte en la pulseada.
Vida que pares en los silencios, en las ilusiones hechas trizas ...cuando la incomprensión abofetea fuerte tu cara, y la ingratitud, es el único pago que recibes a cambio de aquello que diste de corazón y con esfuerzo y, aun así, respiras hondo y sales a enfrentar el día con la mejor sonrisa, superando las vallas del dolor y el torbellino de emociones que te envuelve.
Vida que pares cuando te pones en manos de Dios; cuando tiendes tu mano solidaria y prestas tu tiempo a quien necesita ser escuchado, y salpicas el aire de ternura y perfume de magnolias.
Vida que pares cuando te reinventas y vuelves a comenzar; cuando te perdonas, perdonas a otros y pides perdón; cuando agradeces; cuando sueltas dudas y temores; cuando eliges; cuando construyes caminos, para tomar otros rumbos, y puentes, para alcanzar otras orillas.
Vida que pares cuando eres tú...estudiando, trabajando, hilvanando proyectos y sembrando en incierta espera, luchando segura de la huella que dejas, porque sabes donde pisas; reflexionando; perseverando en tus convicciones.
Pares vida a cada momento...entre luces y sombras, riendo o llorando; cuando te enojas o miras cómplice; danzando al compás del viento, brindando por un logro, festejando un encuentro; explorando, aprendiendo; corriendo y tropezando, cayendo y levantándote mil veces para seguir andando por el maravilloso sendero de la vida...
Esa que celebras, y pares cada mañana, cuando el sol se asoma y, travieso, juguetea en tu ventana.
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