Patrica Nasello-Instrucciones para que amanezca
Una vez que la noche haya alargado su pelo hasta que toque el piso, comience a entonar en voz baja esa melodía que aprendió junto a su madre. Observe cómo, al abrigo de su voz, el pelo continúa alargándose hasta ser uno con el arroyo de la vida; observe cómo brotan de él hipocampos y sirenas.
No sufra el arribo del tiburón como la llegada de un monstruo. Piénselo como lo que es, sólo el primero de muchos. Sólo el que guarda el secreto de la última luz nocturna. El que le permite vislumbrar a su madre, en la otra orilla, sobre los juncos y las caracolas que usted no pisará jamás. Desaparecida esta visión puede detener su canto; el tiempo, ahora, funciona por sí mismo.Sepa que el día y el segundo tiburón llegan juntos.
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