Virginia Ordóñez Hernández-Luso - Encierro
LUSO - ENCIERRO
A María José Baião Desde el aislamiento en una ventana lusitana María José añora que el Tajo le moje otra vez los pies, sus compañeros histriones desfilan abajo y le lanzan abrazos que se diluyen en el aire antes de posarse en el balcón, en la cuarta semana de encierro parece que por los cristales se niega a pasar el sol. Los gigantes voluntarios grandes por su entrega y no por su complexión, se desplazan escalera arriba en "segunda feira" cada semana a dejar la provisión, la abandonan en el marco del puerta y ella presurosa cargando sus setenta años se abalanza, sobre una "laranja" para detenerse a un instante de tocarla aunque en la lengua ya se esparce su sabor, teme que ya esté contaminada. Guarda su hambre para otro día y se sienta en la ventana a ver pasar la vida, mientras el tiempo baila y se burla contoneándose en el Vasco de Gama y ella observa lejana la dicha desde una de las siete colinas, en particular, en aquella en la que no se mete el sol.
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